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Diseño Curricular Nacional: Emitido por el MEC (Reforma Curricular) en el que se establece la ordenación general del sistema educativo nacional. La identidad Institucional: El modelo pedagógico, los perfiles, la visión, misión y objetivos generales.

Es un sistema educativo abierto y flexible, el currículo institucional es un instrumento fundamental para la toma de decisiones para la mejora de la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.

La situación del contexto de la institución educativa: Se refiere a la situación socioeconómica, cultural y geográfica de la zona o comunidad en donde se ubica la institución educativa, características del alumnado, etc.. Se ha de estudiar sus valores, pautas culturales y problemas económicos y sociales que inciden en el comportamiento y modo de pensar o de actuar de los alumnos/as, docentes y padres de familia, la presencia e incidencia de organizaciones locales,   de organismos gubernamentales y no gubernamentales. (En el PEI consta en el análisis externo).

La práctica educativa: Para la elaboración del PCI, no se puede partir de cero; hay que hacer una reflexión sobre lo que se ha hecho, y cómo se ha desarrollado la práctica educativa en la misma institución.

Además de estas fuentes es importante considerar las siguientes:

Epistemología o fuente disciplinar.-  Si partimos básicamente de cada disciplina (Matemáticas, Historia. Música, etc..), deberán ser los especialistas respectivos los que tendrán que decir cuáles son los conocimientos esenciales y cuáles los secundarios, cuál es la estructura lógica de estos conocimientos y qué relaciones se da entre ellos. Así por ejemplo, el matemático nos orientará sobre cómo secuenciar los conocimientos propios de su disciplina: qué hay que trabajar primero y qué después, y establecerá las relaciones. La fuente epistemológica o disciplinar ha sido tradicionalmente la fuente más influyente en la elaboración del currículo.

La sociología o la socio antropología.- Las fuentes sociológicas o socio antropológica ha de ser una de las fundamentales, puesto que es la que nos ayuda a establecer cuáles son los contenidos que el alumno ha de aprender para poder convertirse en un miembro activo de la sociedad cuando sea adulto.

Detrás del currículo nacional de la educación básica y del bachillerato hay, sin embargo, una concepción más amplia de lo que tiene que ser la educación escolar. Esta concepción gira en torno de la formación integral, la cual se plantea en términos de destrezas y capacidades que se deben conseguir y de aprendizajes funcionales. No se limita a los conocimientos, sino que en su aplicación se opta por una visión más amplia del concepto de contenido escolar a fin de que esos contenidos hagan referencia a todos los ámbitos de la persona (cognoscitivo, afectivo - social y psicomotor)

La institución escolar debe definir y explicar claramente los valores que se asumirán, al igual que las actitudes y que posteriormente, los programará, a fin de garantizar una rigurosidad que favorezca su aprendizaje.

Para diseñar el currículo institucional debemos fundamentamos en el currículo nacional, la identidad institucional, la situación del contexto y la práctica educativa institucional educativa

La fuente psicológica.

Así como la fuente sociológica resulta fundamental a la hora de concebir el currículo; de igual manera la fuente psicológica porque nos aporta conocimientos sobre cómo se produce el aprendizaje y sobre cuáles son los requisitos que los favorecen. Nos proporciona sólidas herramientas para orientar nuestra planificación didáctica. Por la relación que tiene con la pedagogía es preferible hablar de bases psicopedagógicas

La Reforma Curricular de la E.G.B.    se sustenta en una concepción constructivista del aprendizaje y de la intervención del maestro. Esta concepción recoge gran parte de la aportaciones más actuales en el campo de la psicología educativa, superando anteriores esquemas que aparecen demasiado simplificados y reduccionistas.

La práctica pedagógica.

En el momento de elaborar el currículo la experiencia proporcionada por la práctica pedagógica constituye una información muy importante sobre aquellas aplicaciones didácticas que han tenido éxito y aquéllas que no lo han tenido. Esta información nos permite ir modificando el currículo y adaptarlo al contexto concreto en que se ha de aplicar.