8. Toma de decisiones.

La exigencia de decidir y actuar racionalmente esta presente en todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. Los maestros deciden muchas cosas, deciden qué enseñar, cómo hacerlo, cuándo, con qué materiales.

Deciden también cómo encauzar las situaciones y elementos emergentes para lograr las metas propuestas.

Como se fue explicando a lo largo de este documento durante el proceso de evaluación también se establecen racionalmente muchos aspectos. Por ejemplo, qué situación o situaciones constituirán el objeto de evaluación, con qué finalidad se evaluará, qué criterios servirán para evaluar ese objeto, qué indicios se deberán buscar, cómo conviene registrarlos. Los docentes poseen siempre el poder de elegir entre diversas opciones la que les resulta más adecuada a la situación.

Sin embargo, en el caso de evaluación, la toma de decisiones adquiere una importancia sustancial y se constituye en el "broche final" del proceso. Si bien ya se ha comentado en varias oportunidades, merece la pena volver a precisar que todo proceso de evaluación se caracteriza por generar información retroalimentadora que servirá de base a la toma de decisiones. Esto significa que una de las fases o componentes esenciales de la evaluación está constituida por la decisión que se deriva del análisis de la información recogida.

Explicaremos la idea con mayor detalle. Se evalúa para comprender e intervenir en la realidad orientando las acciones futuras, regulando la tarea en curso o certificando logros22. Pues bien, esta intervención tiene lugar en el momento de las decisiones, una vez que se ha analizado e interpretado la información recogida mediante el proceso evaluativo Cuando se habla de toma de decisiones, se está aludiendo a las acciones que desplegará el docente (u otro evaluador) en función de los nuevos conocimientos adquiridos.

Esta "utilidad' de la información recogida hace que la evaluación se distinga de otras acciones de  indagación en la realidad, como por ejemplo, la investigación científica. Los Científicos generan información que no posee la función prioritaria  de servir de fuente para la toma de decisiones como en el caso de la evaluación. (Elola, 1998)

Resulta fundamental  que quienes nos  dedicamos a la educación, seamos conscientes de que la evaluación tiene como función brindar información que nos permita decidir cómo conviene actuar en la realidad para alcanzar nuestros propósitos.

Rodríguez Nema (2000 Pág. 251) presenta une definición sencilla y clarificadora Dice el autor: "Una decisión se define como una elección entre distintas acciones posibles, lo que Supone disponer de alternativas para poder elegir la más adecuada de acuerdo a algún criterio." Esta definición coincide con los planteos presentados al inicio del documento respecto a la necesidad de elegir sobre la base de criterios validos, cuál de las múltiples opciones es la más adecuada a la situación y a las necesidades de los participantes.

Para entender los procesos de toma de decisiones conviene considerar junto con el autor en qué condiciones suelen tomarse las decisiones. El plantea que' "Tal elección viene casi siempre acompañada de determinadas circunstancias de conflicto, incertidumbre y, en definitiva de riesgo: lo que ha de hacer reflexionar al que la toma sobre la trascendencia que puede tener sus consecuencias. A esto hay que añadir que podemos no conocer todas las alternativas, que no estén en todo momento a nuestro alcance o que, en fin, no siempre exista un único criterio " (Rodríguez Neira Pág., 2)

Reconocer que tomar decisiones es un hecho complejo, muchas veces rodeado de conflictos y con cuotas importantes de incertidumbre, nos permitirá estar alertas, crear más alternativas y resolver las contradicciones con mayor eficiencia. Además debemos tener en cuenta que en ocasiones las decisiones se toman en forma grupal, por ejemplo todo el plantel docente. En ese caso, las diferentes miradas y opiniones enriquecerá las posibilidades y opciones, pero también es probable que se genere mayor discrepancia respecto de la mejor opción disponible. En otras circunstancias, es el docente solo el que debe decidir y actuar, confiando en que será capaz de encontrar maneras pertinentes para intervenir en la realidad.

Se analizará un ejemplo para comprender la dimensión e importancia de esta fase del proceso de evaluación.

Liliana es maestra de tercer año de la Educación Básica Ha realizado al inicio del año una evaluación de orientación sobre sus destrezas específicas relacionadas con la escritura. Luego de cumplimentar cada una de las fases, ha descubierto que todas sus alumnos son capaces de crear ideas para escribir, pero que sólo unos pocos logran elaborar un texto claro y coherente con esas ideas. Liliana analiza la información y saca algunas conclusiones. En algunos casos es falta de vocabulario, en otros identifica problemas de autoestima y de expresión y,  tercer lugar, comprueba en otros niños dificultades motrices para escribir de corrido, lo que hace que se cansen rápidamente. Ha descubierto que en algunos alumnos estas dificultades se combinan. Ha buscado razones individuales, grupales e institucionales para entender esta situación.

Liliana podría dar por concluida la tarea en ese punto o por el  contrario considerar que esa información le permite diseñar maneras de encarar la enseñanza más ajustadas a las necesidades  y particularidades  del grupo. Por ejemplo, armar tareas diferenciadas para coda grupo que les permitan trabajar específicamente las dificultades de cada uno. Si Liliana, solo utiliza la información recogida para cumplir con algún  requerimiento institucional y no la usa como ''insumo o materia prima”   para las acciones futuras estará desaprovechando una fuente invalorable de información elemento para la mejora.

Revisaremos una clasificación de las decisiones que ampliará el conocimiento sobre esta etapa fundamental del proceso de evaluación.