4. Búsqueda de indicios.

Se ha establecido como primera fase y acción esencial del proceso de evaluación la identificación del objeto que sería evaluado. Ahora bien una vez que el docente tiene claridad sobre el qué y el para que de su evaluación, así como sobre los criterios que utilizará como parámetros de comparación del objeto en cuestión, es el momento de buscar "señales" sobre la existencia del objeto o de alguna de sus características.

 Por ejemplo, si el docente ha seleccionado como objeto de evaluación la adquisición de destrezas para realizar una lectura comprensiva de un texto instructivo por parte de sus alumnos, necesitará buscar "pistas" de la existencia o no de tales destrezas.

Con ello queremos transmitir algunas ideas fundamentales:

En primer lugar, los objetos de evaluación con los cuales trabaja un docente no son directamente observables. En el ejemplo anterior el docente no tiene acceso directo a la observación de sus destrezas mencionadas, sino solo a determinadas manifestaciones risibles de las mismas.

En segundo término, el docente necesita definir qué señales tomará como indicadores de existencia del objeto y de qué manera las buscará. En el caso analizado, qué manifestaciones de sus alumnos considerará expresiones o señales de presencia de las destrezas, o bien, de un determinado grado de desarrollo de las mismas.

Finalmente, lo que el docente obtiene en los tramos iniciales del proceso de evaluación son, precisamente, "señales" o "pistas".

¿Por qué insistimos en la utilización de estos términos? La expresión elegida para denominar a esta fase del proceso de evaluación se orienta en el mismo sentido.


El término "indicio" significa "acción o señal que da a conocer lo oculto o desconocido" (Diccionario de la Real Academia Española).


"Búsqueda de indicios" supone, entonces, le tarea de intentar encontrar señales de algo a lo cual no se accede de manera directa y la comprensión de que lo que se obtiene son señales que nos permiten realizar estimaciones, pero no evidencias absolutas. Lograr evidencia de la adquisición de una destreza por parte de un alumno supone que el docente ha tenido pruebas suficientes que le brindan seguridad para afirmar esta posesión. Obtener indicios de la adquisición de las destrezas refleja una actitud más modesta, que impulsa a evitar apreciaciones apresuradas, a moderar afirmaciones taxativas, a continuar buscando y realizando comprobaciones hasta lograr mayores garantías.

Todo aquel docente que cuente con una mínima experiencia en su campo habrá presenciado situaciones en las cuales se atribuyó una señal a un factor determinado y, en un momento posterior, se advirtió que se trataba de un indicador adjudicable a otro factor. También, habrá tenido oportunidad de comprobar de qué manera la misma intervención docente (por ejemplo, en una observación de los alumnos) no puede sino modificar la situación espontánea e interferir, de uno u otro modo, en los datos que se intentan obtener. Lo que el docente observa es algo que intenta ser lo más parecido a la situación real.

La insistencia en estas cuestiones se relaciona  con lo delicado de la tarea de la evaluación, con todo lo que está en juego en las evaluaciones que el docente realiza y en las consecuencias sobre los alumnos de las decisiones que se toman.

En síntesis, la tarea del docente implica pensar sobre que necesita obtener indicios y cómo los buscará.

Como un indicio puede ser buscado a  través de las conductas manifestaciones, reacciones, realizaciones o productos de los alumnos, de acuerdo  con las características del objeto a ser evaluado. Volvamos al ejemplo: para evaluar la adquisición de la destreza “lectura comprensiva de un texto instructivo”, el docente podrá considerar como señal de su manifestación el hecho de que el alumno realice correctamente un procedimiento  respetando las instrucciones y pautas dadas en el texto. Buscará estas señales proponiendo en sus clases diferentes tareas que requieran seguir una serie ordenada de pasos explicitados en textos que él proporcione al grupo. Y actuará como observador de las ejecuciones de sus alumnos.

Llegado a esta etapa del procese de evaluación, el docente aplicará instrumentos, comprobará observará ejecuciones, analizará producciones, comparará  y llevará a cabo otros acciones similares en lo búsqueda de señales de los aprendizajes de sus alumnos. Contará, para ello con el apoyo de una serie de instrumentos, según veremos en el siguiente apartado y con mayor profundidad en la Unidad 5.

ACTIVIDADES:

 I. Comente con sus colegas las reflexiones volcadas  en este  apartado acerca de la diferenciación entre “indicios” y “evidencias”.  Evoquen situaciones similares a las descritas que  ustedes hayan experimentado (de confusión entre indicios y evidencias, de formulación de juicios apresurados etc.,) ¿A que atribuyen lo ocurrido en tales situaciones?  ¿Qué ideas o conclusiones pueden extraer a partir de lo desarrollado en este punto de la Unidad?

 II.Enuncie a continuación una destreza que UD. desea evaluar en su grupo de alumnos. Enumere las señales que considerará como indicios de su adquisición. Piense los modos a través de los cuales puede percibir y registrar estas señales.