2.  Definir la función de la evaluación.

Una vez que se ha establecido qué desea evaluar, es necesario determinar cual será la o las funciones que tendrá ese proceso de evaluación. Para desarrollar este tema, se tomarán los aportes de Elola y Toranzos 2000)   quienes   distinguen   cinco   funciones:   simbólica,   política,   de conocimiento, de mejoramiento y de desarrollo de las capacidades-. Las autoras plantean que esta  categorización contempla las funciones más frecuentes que se le atribuye  a la evaluación y que esas cinco funciones no son concluyentes entre si.  Al   contrario   pueden  combinarse y  complementarse.

Se desarrollarán brevemente estas funciones:

)   Función simbólica: Remite a las cuestiones simbólicas asociadas a la evaluación. En general suele atribuirse al proceso de evaluación el carácter de "fin de. etapa o ciclo" independientemente de si realmente remite a ese proceso o no o si se realiza efectivamente al finalizar un ciclo o al comenzar. Es común que los miembros de una comunidad educativa le asignen o la evaluación el Significado de "broche final" y no visualicen otras funciones u organizaciones, de forma tal que para algunos, después de la evaluación "ya no se trabaja más".

2) Función  política: Esta función no remite a la política en el sentido de las luchas nacionales y regionales por acceder a puestos públicos, sino a la política como "poder de acción". Específicamente remite a la capacidad de generar información retroalimentadora, que funciona como "soporte para los procesos de toma de decisiones" (Elola y Toranzos, 2000, Pag. 6) En otras palabras, la evaluación posee un importante valor instrumental, en tanto brinda información que permite mejorar las acciones futuras.

3)  Función del conocimiento: Se describirá esta función en palabras de las autoras: "... en la definición misma de la evaluación y en la descripción de sus componentes se identifica como central el rol de la evaluación en tanto herramienta que permite ampliar la comprensión de los procesos complejos; en este sentido la búsqueda de indicios14 en forma sistemática implica necesariamente el incremento en el conocimiento y la comprensión de los objetos de evaluación." (Ibidem) Por eso cada vez que se emprende un proceso de evaluación se estará ampliando el conocimiento disponible del objeto de evaluación.

4) Función de mejoramiento: Como se ha planteado en diversas oportunidades, la evaluación genera información retroalimentadora que permite la toma de decisiones fundamentada para lograr el mejoramiento de la situación de enseñanza. Por lo tanto, posee un fuerte carácter instrumental: es una herramienta para la mejora de los procesos-objeto de evaluación. Esta función de mejoramiento es complementaria de las funciones antes señaladas -conocimiento y política- hacia la mejora. Al acceder a un mayor conocimiento de los objetos de evaluación (función conocimiento), se adquieren elementos para tomar medidas (función política) e introducir mejoras en, los procesos que han sido evaluados.

Estas   mejoras,  remiten   a cuestiones tales como “…efectividad, eficiencia, eficacia, pertinencia  y/o vialidad de las propuestas…” Elola y Toranzos, 2000, Pág. 6)

5) Función de desarrollo de capacidades: Esta quinta función, posee un carácter secundario, ya que no constituye una función prioritaria de las acciones de evaluación. Sin embargo, presenta un impacto importante en la práctica educativa. Elola y Toranzos la definen de la siguiente manera: "...los procesos de evaluación a través de sus exigencias técnicas y metodológicas, desempeñan una importante función en términos de promover el desarrollo de competencias muy valiosas. Si se aprovechan adecuadamente las instancias de evaluación, éstas contribuyen a incrementar e! desarrollo de dispositivos técnicos institucionales valiosos y poco estimulados habitualmente. Estas competencias se refieren por ejemplo a la práctica sistemática de observaciones y mediciones, de registro de información, de desarrollo de marcos analíticos e interpretativos de la información, de inclusión de la información en los procesos de gestión, de desarrollo de instrumentos para la recolección de información..."

Tal como se ha planteado en otras oportunidades las tipologías no siempre son exhaustivas y es común que diferentes autores elaboren categorías diferentes para situaciones similares o nombren de maneras reversas categorías equivalentes. En el caso de las funciones de la evaluación también encontramos diferentes posturas. Hay quienes diferencias entre funciones básicas y secundarias, o distinguen aquellas que refieren a la enseñanza y el aprendizaje, la organización escolar y la sociedad. Otros autores, por ejemplo, Tejada Fernández (1999) y De Ketele y Roegiers (1995) presentan tres grandes categorías de funciones de la evaluación, relativas a: las personas; los sistemas y el conocimiento. La elección de las cinco funciones que presentan Elola y Toranzos (2000) se debe a la claridad y precisión con que las trabajan en la categorización de las funciones.

Antes de  concluir cabe aclarar que estas dos primeras fases, definir el objeto que se evaluará  e identificar la  función son relativamente  simultáneas y se condicionan mutuamente. Elola  expresa con claridad:
"Por una parte, es necesario saber   qué se quiere  evaluar reconocer claramente el  objeto que se quiere  evaluar,  y por otro lado, definir  para qué se lo quiere evaluar, que función o funciones espero que cumpla esa evaluación... el para qué va a modificar el qué quiero evaluar y esto se va dando en un circulo espiralado, donde es imperioso revisar las dos cosas juntas para después pensar qué indicios buscar de aquello a evaluar; o sea en qué se va a ver lo que queremos evaluar; (1995, Pág. 12 y 13)

Nota: Si no recuerda ninguna situación como la que se le pide, solicite a un colega que colabore con usted describiéndole un proceso de enseñanza y evaluación de estas características.

Ketele y Roegiers (1995) presentan tres grandes categorías de funciones de la evaluación, relativas a: las personas; los sistemas y el conocimiento. La elección de las cinco funciones que presentan Elola y Toranzos (2000) se debe a la claridad y precisión con que las trabajan en la categorización de las funciones.

Antes de  concluir cabe aclarar que estas dos primeras fases, definir el objeto que se evaluará  e identificar la  función son relativamente simultáneas y se condicionan mutuamente. Elola  expresa con claridad:
"Por una parte, es necesario saber   qué se quiere  evaluar reconocer claramente el  objeto que se quiere  evaluar,  y por otro lado, definir  para qué se lo quiere evaluar, que función o funciones espero que cumpla esa evaluación... el para qué va a modificar el qué quiero evaluar y esto se va dando en un circulo espiralado, donde es imperioso revisar las dos cosas juntas para después pensar qué indicios buscar de aquello a evaluar; o sea en qué se va a ver lo que queremos evaluar; (1995, Pág. 12 y 13)

ACTIVIDADES:

I.  Recuerde un contenido que haya enseñado en el ciclo lectivo anterior. Registre brevemente cómo lo enseñó.

a. ¿Qué acciones de evaluación llevó a cabo? ¿Cuál era el o los objetos de esa evaluación? Intente recordar por qué decidió evaluar esos aspectos y escriba esas razones.

b. Reflexione sobre esa propuesta y piense qué otros elementos podrían constituirse en objetos de evaluación.

c. Mencione qué funciones cumplió esa evaluación.