La circulación terrestre

Las condiciones físicas. La circulación primitiva depende de las condiciones físicas como: suelos, vegetación, etc., la actual tecnología sin embargo, nos permite liberamos parcialmente de ellas, pues ahora se presentan los problemas de costos y rentabilidad, así tenemos:

Los suelos. Los terrenos más hostiles a la circulación constituyen los arcillosos, a excepción de la arcilla de los desiertos, tenemos también los arenosos y los demasiado fangosos; los mejores suelos son los que contienen guijarros tales como los de las terrazas aluviales y los rocosos, estos últimos a condición de no ser demasiado escabrosos.

La vegetación. Representa más una mo­lestia que una ayuda. La mejor de todas para la circulación es la más baja o la más diseminada: estepas con hierbas bajas, estepas con matas separadas entres sí. Pero los bosques densos y ricos son peligrosos porque favorecen las emboscadas, y por otra parte resultan poco accesibles debido a que no existen caminos. Los únicos caminos que han penetrado en el bosque han sido los utilizados por los cazadores y más recientemente por la industria maderera.

El relieve. Dificulta doblemente la circulación, pues la pendiente obliga a disminuir la marcha y la altitud, modifica las condiciones climáticas  y en especial ocasiona aludes.

El hombre llega a escalar pendientes muy inclinadas y solo se detiene ante las que están cortadas a pico, el carro sólo puede ser utilizado si existe un camino ancho y con pendientes no muy pronunciadas; en distancias cortas es empleado el cable o incluso el transporte doméstico, en el caso de la carretera y los ferrocarriles se exigen pendientes moderadas y curvas de gran radio. Por otro lado la construcción de túneles y los viaductos han permitido atravesar la cima, evitar una curva, ganar altura, así como aseguramos de la intemperie y los aludes sobre las vertientes.

En conclusión el relieve no detiene al hombre, pero éste no puede invertir el capital que se precisa para la construcción y conservación de las vías montañescas si no es a condición de que el tráfico justifique los gastos, en este contexto, en ciertos casos el avión constituye el gran medio de transporte, seguido de la carretera y la línea férrea.

Otro aspecto a considerar en la transpor­tación son las zonas climáticas, así:

Zona ecuatorial. El bosque es tan inextricable que resulta muy difícil todo ingreso al margen de los cursos de agua, situación que se agrava por la dificultad en la construcción de carreteras, debido a la escasez de piedras así como, de mano de obra dispuesta a trabajar en condiciones sociales e higiénicas detestables;

e incluso edificada la vía resultaría bastante precaria, pues estaría amenazada constantemente por las lluvias y el crecimiento natural de los arbustos. El avión en estas condiciones se convierte en el medio de transporte más adecuado.

Medio desértico. Presenta menos obstáculos que el bosque, sin embargo, es preciso evitar las dunas y los lodos salinos. La circulación por los desiertos se ha visto desde siempre facilitada por la utilización del camello y del macho cabrío. En la actualidad el automóvil particularmente el de seis ruedas ha abierto posibilidades ilimitadas en cuanto a transportación se refiere.

Medios fríos. La nieve constituye una carretera lisa y continua, los únicos obstáculos son las masas de nieve acumuladas por el viento y la nieve profunda donde no se usa raqueta, además el deshielo provoca que el suelo se torne fangoso.

Si bien el hielo no impide la circulación, como mínimo deteriora las carreteras, por lo tanto sería aconsejable construir carreteras con materiales de una granulometría tal que absorban poca agua.