Unidad II 15/19  

A continuación se presentan algunas alternativas sobre "tiempo " y su aprehendizaje por parte de los niños. Lea y explique el porque de cada uno de los indicadores temporales.

Tomar conciencia de su tiempo personal: los ritmos.

La experiencia del tiempo personal será, primeramente, experiencia de la repetición de los acontecimientos y de su ritmo. En la medida en que el niño va creciendo, vivirá ritmos biológicos a los cuales se agregarán posteriormente los ritmos perceptivos y los sociales.

En primer lugar, se evidencia los ritmos biológicos. Desde su nacimiento, el niño ha vivido la repetición de los actos de alimentación y excreción, por una parte, y del sueño por la otra. De acuerdo con la educación que haya recibido, la "regulación", es decir, el retorno a intervalos regulares de esos actos biológicos, habrá transformado esas repeticiones en ritmos, de los cuales el niño no tiene conciencia, pero se habrá acostumbrado físicamente a ellos (sensación de hambre en el momento de la comida, ganas de dormir en el momento del sueño, etc.).

Después surgen los ritmos perceptivos. El niño va a percibir la repetición de los días y las noches y, más tarde, el de las estaciones. Reaparición de una nueva vegetación, cambio de ropas, modificación de la actividad de los adultos, etc.

Por último, se incorporan los ritmos sociales. En la escuela el niño se dará cuenta de la repetición y el ritmo de las horas de clases, de los recreos, de los feriados semanales, anuales, etc. El ritmo de trabajo de las personas, tan importante en el campo: el ritmo de las siembras y de las cosechas que el niño puede sentir con fuerza.

Desde la conciencia indiferenciada sobre las repeticiones y ritmos, debemos llevar, paulatinamente, al niño hasta la aprehensión de categorías temporales, como la secuencia y regularidad. El profesor debe primero partir de las experiencias señaladas anteriormente y luego producir el proceso de descentración para finalmente extender el concepto lo más lejano que pueda en el tiempo.