Unidad II 13/19

CONCEPTO DE TIEMPO SUS CATEGORÍAS PRINCIPALES.

Etapas en la aprehensión del tiempo

La aprehensión del tiempo se verifica en el niño en tres etapas o estadios; el estadio del tiempo vivido, el estadio del tiempo percibido y el estadio del tiempo concebido.

El tiempo vivido:

El niño pequeño vive el tiempo a través de sus juegos, su cansancio, la espera de su comida, de un dulce, del recreo, etc. Le es difícil asimilar las categorías temporales; no le es posible distinguir por ejemplo, entre dos hechos sucesivos y dos hechos simultáneos, es decir, la secuencialidad y la simultaneidad producidas en el tiempo

Es tarea de la educación llevarlo a una aprehensión más elaborada del tiempo, proporcionarle situaciones de modo que tenga experiencias que le faciliten discernir entre las diferentes categorías temporales, de modo que pase del tiempo vivido al tiempo percibido.

El tiempo percibido:

El transcurso del tiempo es percibido mediante la observación de cambios en el entorno natural o a través de aparatos de medir su marcha. Por ejemplo, la observación del transcurso del tiempo. La percepción de su propio tiempo de vida preparará al niño para ir lentamente, en etapas posteriores, percibiendo el tiempo histórico.

El tiempo concebido:

En esta etapa el tiempo es comprendido, es decir se desarrolla un tiempo intelectual de mayor complejidad que permite saber su transcurso. Corresponde a la etapa en que el tiempo es captado por el espíritu y va más allá de la relación matemática entre los movimientos de los cuerpos (la tierra principalmente) y el transcurso del tiempo. Es, pues, el tiempo concebido intelectualmente.

La labor del profesor consiste en guiar a su alumno para que, partiendo de su tiempo vivido, pase a la percepción del tiempo y luego a la concepción del mismo. Esta no es una tarea fácil; pero en la medida en que se haga, estaremos ayudando a nuestros estudiantes a conocer mejor el mundo en que viven y crearemos una base apropiada para un buen aprendizaje posterior de la historia.

El egocentrismo y el sincretismo característicos de las primeras etapa del desarrollo del niño, se dejan ver también en su percepción el tiempo. El niño no ha habilitado intelectualmente, debido a que todavía no le corresponde acceder a las etapas mentales que posibilitan el desarrollo del proceso de abstracción, las categorías indispensables para organizar linealmente su tiempo vivido, de acuerdo con la percepción de nuestras cultura. El sincretismo le impide aprehender el tiempo en forma independiente de sus hechos de vida y su experiencia personal.

El profesor, debe, paulatinamente, conducir el proceso de enseñanza-aprendizaje de tal modo que se produzca, primero, la descentración del niño, es decir ayudarlo a dejar de sentirse el centro de todas las cosas. El niño debe establecer relaciones entre su propio ritmo temporal y el de los sujetos y objetos circundantes. Debe ayudársele a reconocer que la repetición de las cosas puede verificarse muy bien fuera de toda relación con su propia existencia.

Además, de la descentración, es necesario producir la extensión del concepto de tiempo, es decir llevar a extender el pasado y el futuro tan lejos como sea posible, esto dependerá obviamente de la edad del niño. Para el niño de los primeros años de la educación básica será más fácil ubicar acontecimientos pasados muy recientes que aquellos que mantengan una mayor lejanía con su presente.

La capacidad para distinguir los hechos vividos por los padres en la infancia de los vividos por los abuelos, también, en su infancia, es característica de un alumno en etapas muy posteriores de su desarrollo (educación media).

La "extensión del tiempo" que el niño puede aprehender es muy restringida en los primeros años, pero se pueden realizar muchos ejercicios para ampliarla.